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Corolario. A fecha de hoy en que se lee, el cementerio de Torrero sigue en activo. El futuro planteará los interrogantes, casi inherentes, a todo camposanto. A pesar de las incineraciones el espacio que pueda ofrecer un cementerio tiene un límite. En el libro Las Necrópolis de Zaragoza (Cuadernos de Zaragoza 63 -Ayuntamiento de Zaragoza-, 1991) la arquitecta de la última ampliación del cementerio de Torrero, Elvira Adiego, afirma que el conjunto sólo soportará quince años a lo sumo. Es decir, el siglo XXI verá con total seguridad un nuevo cementerio para Zaragoza. Antes es posible, que el camposanto de Torrero vea alguna modificación para poder ser aprovechado al máximo. Justo lo que pasaba en el siglo anterior. Cuando Ricardo Magdalena vio a finales del XIX el desarrollo del cementerio, ya veía venir estos problemas y propuso una nueva redistribución de nichos además de modificaciones necesarias de la distribución del cementerio. Hemos hablado de ampliaciones pero se podría decir que desde que se creó el cementerio se ha tenido que ir paulatinamente acondicionando su estado. Actualmente el cementerio de Torrero tiene una superficie aproximada de 534.642 m2 frente a los 25.350 m2 del primer sitio. Los límites generales del cementerio están bien definidos y la verdad es que no se puede ampliar más ya que está empezando a ser rodeado por otros emplazamientos y en el caso del Barranco de la Muerte (uno de los límites) geográficamente es inviable. Mientras, la población sin vida del camposanto sigue creciendo en los pocos cientos de miles que se calcula (aunque no con exhaustiva certeza) que alberga el cementerio de Torrero. Se
cierra así una década, la de los noventa,
bastante tranquila comparada con otras en lo que respecta a
regulaciones del cementerio. Ha habido movimientos de
manzanas de nichos, algunas son ahora jardín, y se
preparan lentamente algunas zonas para su uso. Eso no quita
que, como a simple vista se puede apreciar, algunos sectores
estén completamente dejados. Desde comienzos de la
última década del siglo XX, las nuevas
ampliaciones albergan el crecimiento de la población
fúnebre. Eso no debe olvidar las zonas antiguas. De
vez en cuando se ha levantado alguna voz negociadora para
ciertos sectores del cementerio como es el caso por ejemplo
de la zona musulmana. Efectivamente se llegan a proyectos
pero, como todo, hay que materializarlos. Este es el reto
constante de los cementerios. Un reto para los vivos. |
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