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Dos islas en un archipiélago. O quizá no tan islas. Al principio el cementerio fue un terreno católico y así se bendijo el 15 de junio de 1834. Pero la sociedad está compuesta por múltiples creencias religiosas y un cementerio lo es para todos. El propio siglo XIX fue algo movido en cuanto a opiniones sobre el destino de las personas no católicas. No obstante ya en la Constitución española promulgada en 1869 se admitía la libertad de cultos en España. Fue algo admitido que no estaría de más preparar un sitio para aquellos que no fuesen católicos. Y eso que había disputas en todo el territorio español acerca de dónde debían emplazarse estos cementerios pues había quien se oponía a que estuviesen pegados al recinto católico. Aún con Reales Órdenes, como la del 16 de julio de 1871, parece que los Ayuntamientos no se daban excesiva prisa. Finalmente en 1883 se dicta otra Real Orden del día 2 de abril para que todas las localidades de más de 600 habitantes ampliasen sus cementerios en orden a dedicar un espacio a los llamados cementerios neutros (más tarde civiles) para personas no católicas o simplemente de religión no declarada. En el cementerio de Torrero el territorio dedicado a estas personas se encuentra haciendo esquina en el extremo oriental del camposanto (ver mapa). Aun hoy en día, quedan personas de otras confesiones y cultos que se entierran ahí, aunque lo más normal en nuestros tiempos es que todo el mundo sea inhumado conforme se avanza en la ocupación del cementerio. Esa zona también linda con la dedicada a enterramientos musulmanes de fallecidos en la Guerra Civil española. Tumbas por supuesto, orientas todas ellas a la Meca. No obstante hay que decir que el estado actual de esta parte del cementerio es de absoluta dejadez y abandono. La otra isla a la que hacemos mención es la del Cementerio Alemán. Desde 1937 la colonia alemana en Zaragoza tenía concedidos dos terrenos por el Ayuntamiento. Finalmente, en 1943 al consulado de Alemania se le aceptaba su solicitud para una nueva cesión funeraria. Hoy en día se puede ver desde fuera este pequeño cementerio que tiene su propia entrada privada. No obstante en nuestros tiempos cualquier persona de cualquier ideología o confesión puede ser enterrada en cualquier sitio dispuesto para tal menester.
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