El día de Todos Los Santos en el cementerio de Torrero 2001

El encuentro que nos hace más humanos.
1 de Noviembre de 2001

Segundo día de Todos Los Santos para el web del Cementerio de Torrero. Mal que les pese a muchos, somos la única voz que tienen los Muertos en este bendito camposanto. Una vez más los usuarios demuestran tener hambre de un sitio bien hecho. Paradójicamente tanto reclaman a este web servicios como al propio cementerio; y se trata de servicios que dependen del Ayuntamiento de Zaragoza, hasta ahora su muy estimable colaboración brilla por su ausencia. No obstante, a fecha de este artículo el concejal de Cementerios, Don Federico Rodríguez se ha preocupado de que las personas puedan a bien rendir culto a sus seres queridos a través de una colaboración con el tercer cinturón de Zaragoza que han convertido este año la zona antigua del cementerio de Torrero en una trinchera preparada para un posible ataque islámico. Dicha zona está preparada para todo riesgo. Para empezar, las obras han eliminado por completo las zonas colindantes a la parte antigua, con lo cual ha sido imposible estacionar vehículos. Salvo eso sí, los de nuestra querida policía municipal que bien colocados hacen valer eso de que este gran día sea todo un cuello de botella para los accesos al cementerio.
Los viandantes pueden a la sazón entrar por donde siempre. Pero la expedición nos recuerda a esas exploraciones románticas del siglo XIX. Ese día el viento hizo acto de presencia por lo que la polvareda daba si cabe más emoción a la excursión por el vallado y los desniveles. Desniveles mínimos para las obras que se llevan a cabo. Eso sí, la falta de pavimentación estable hace del tramo antiguo una dura prueba para los amortiguadores de los coches. Los talleres de automóviles agradecerán que las obras públicas repercutan sanamente en su economía. Nuestros políticos piensan en todo, piensan a veces demasiado.

La afluencia de visitantes este año ha sido más tranquila. Parece que las personas ya se van acostumbrando a visitar el cementerio desde quince días antes del uno de noviembre. Este 2001 se ha venido a sumar que al caer la festividad en jueves ha habido quien ha usado el fin de semana como puente, por no nombrar la celebración de Halloween que se ha extendido todo el fin de semana siguiente. No obstante es de agradecer que los cementerios sean de los pocos sitios aún que tienen vetada la entrada a cualquier calabaza sonriente que intente mostrar la tradicional fiesta importada.
Pero el grueso de la gente sigue viniendo el día uno de noviembre. Ese día el trajín es denso, los chicos de las escaleras cobran por todo el año y las oficinas de la zona antigua no paran de dar planos del cementerio que, como dice uno de los encargados, son gratis. Las postales del web del cementerio de Torrero son también muy conocidas y requeridas, no sólo el gran día sino todo el año.

Ese uno de noviembre de 2001 hizo un viento muy esclarecedor. Por la mañana el sol acompañó muy bien a los políticos que con José Atarés a la cabeza, alcalde de Zaragoza, hizo su habitual recorrido para memoria de ilustres de otra época (la mayoría de ellos alcaldes de la ciudad). Como todos los años los mass media que median cada vez más, aplican el tercer grado a nuestros políticos para reconocer que su labor es más que insuficiente y mejorable. Cada año nuestro alcalde y nuestro concejal de cementerios reconocen que el camposanto está sucio y que han preparado medidas, incluyendo presupuestos, para subsanarlo. Claro que esa historia es como las de fantasmas de tumba, todos lo comentan y nadie ha visto nada. No hay más pruebas que las que se ven. Haberlos haylos, es verdad, pero el dinero uno piensa, que si ha de venir del Ayuntamiento de Zaragoza, es más etéreo que cualquier manifestación ectoplásmica que la ciencia haya constatado. El principal problema como siempre, es la suciedad debida a la dejadez. Las brigadas del cementerio no son suficientes. El propio Alcalde afirmó este año que poco a poco se pretende que la administración del camposanto acabe estando en manos privadas. En parte siempre lo ha estado, por ejemplo con el Complejo Funerario, empresa filial de una funeraria muy conocida de Zaragoza. Por el contrario se oyen campanas, muy apropiadas en este día, sobre un nuevo cementerio para la ciudad. Pero nadie sabe ni habla de él. Torrero resistirá con agrado el crecimiento de la población muerta. Ya hay queridos amigos, más muertos que vivos en esta ciudad del Ebro.

Conforme avanzaba el día, el cierzo se iba transformando en frío invernal. No en vano a las 18:30 horas se contaban con los dedos de una mano los coches que alumbraban la zona moderna para realizar las típicas labores de limpieza. El frío, el puente festivo, la noche hicieron que este año dos horas antes del cierre del cementerio ya no quedase nadie. O por lo menos ya no se veía a nadie. La iluminación como cada año sigue siendo escasa. A veces esto ayuda a dar más ambiente. La zona antigua de Torrero es buen abono para los arquetipos de ultratumba. Viento ruidoso, oscuridad sólo rota por alguna capilla muy iluminada. Y ningún humano, por lo menos a simple vista. Algunos chicos jóvenes eso sí, que se pasean en moto con intenciones nada claras (por la escasa visibilidad por supuesto). Lo cual viene a corroborar por cierto que el cementerio es una casa abierta a todos sin excepciones de sexo, economía y religión. Esta última representada por la variedad de inhumados. Recordemos que tenemos inclusive la zona musulmana haciendo esquina con evangélicos y otras índoles. En el fondo todo se reduce a lo mismo, Seres Humanos. No por ser creyentes de otras religiones se tiene mejor tratamiento en este camposanto. Todo lo contrario. A fin de cuentas estamos en ese periodo en el que se hace llamar cementerio municipal y no sólo católico como era en otros tiempos. En eso a los fallecidos se les conceden más cosas, como ya ocurrió en otro siglo cuando se hizo una parte para otros tipos de creencias. A fin de cuentas los muertos, a veces por desgracia, no protestan. Por eso en parte existe la web del cementerio de Torrero. Para dar voz a los que no la tienen. Para divulgar lo que merece la pena y para no olvidar frente al recuerdo selectivo.
La gente tampoco olvida. Por lo menos las personas, más edad tienen más agudizan sus quejas. Y estas las hacen plausibles a los medios de comunicación el día uno de noviembre cuando van a cubrir la marcha de las autoridades y la masa humana enflorecida aprovecha para quejarse de lo de siempre ante las cámaras de televisión. Tienen razón pero todos sabemos cómo funciona nuestra democracia. Si tenemos los políticos que nos merecemos deberían gobernar los Muertos.

A pesar de todo, el espíritu impera y es loable ver cómo la gente se aferra a sus sentimientos para sentirse vivo. Simplemente ese afán sirve para mantener el web del cementerio de Torrero. No vendría mal tampoco algo de peculio pero sabemos que tenemos un ejército bajo tierra (y otros sobre ella) para defender el reino de las Sombras. Nosotros en parte, arrojamos algo de luz a esa oscuridad. Así pues un año más se renueva el sentimiento y por supuesto la esperanza de una morada mejor para nuestros seres desaparecidos. El futuro, todos dicen, pasa por otro cementerio. Lo que nadie dice es en qué manos quedará Torrero cuando se ponga en funcionamiento el nuevo camposanto que por crecimiento normal, un día del siglo XXI se construirá. Terminamos nuestra crónica con un aliento de esperanza y otro de agradecimiento. Esperanza para que Torrero sea tratado como se merece, esperanza para que nuestros políticos hagan honor a su sueldo. Y agradecimientos; agradecimientos a las personas que demuestran un coraje casi chauvinista que para colocar unas flores y unas oraciones, este año han bailado con lo que haya hecho falta. Agradecimiento a los puestos de flores que ellos sí, y no los escombros, han dado un color florido a los caminos que llevan al camposanto de Torrero. Y agradecimiento a todos los usuarios que nos han convertido en un gran web. Esperamos seguir mejorando y para eso luchamos. Por ellos, por los vivos.... y por los Muertos.



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