Sector 110. nº 317.
Los
nichos suelen presentar unos márgenes de
fabricación limitados. Lo más personal que
permiten estas pequeñas puertas al eterno descanso es
la colocación de objetos entre la lápida y un
cristal que suele preservar el conjunto. Pero cual no puede
ser la sorpresa, al ver la monotonía del grupo de una
pared rota por este singular tratamiento al fallecido.
En este caso el nicho se convierte en un auténtico
hogar de reposo para el fenecido. El toldo es el techo en la
entrada de esta casa que alberga en su interior una
fotografía, figuritas y flores. Tras dicho toldo, la
riqueza funeraria es exhuberante. Un "techo" bellamente
adornado a base de lágrimas, deja ver los elementos
que hay en el interior. Se aprovecha a su vez del suelo para
extender la eterna morada a límites externos,
inabarcables para un nicho situado en cualquier otro punto
elevado. El toldo rompe el esquema de colores apagados dando
vida con sus verde y amarillo frente al clásico
mármol oscuro. El conjunto es original, bello y
delicado. Un ejemplo de sublime imaginación en lo que
se acostumbra a construir en lo referente a nichos.
 
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