Nicho de José Jimenez Salazar

Sector 110. nº 317.

Los nichos suelen presentar unos márgenes de fabricación limitados. Lo más personal que permiten estas pequeñas puertas al eterno descanso es la colocación de objetos entre la lápida y un cristal que suele preservar el conjunto. Pero cual no puede ser la sorpresa, al ver la monotonía del grupo de una pared rota por este singular tratamiento al fallecido.

En este caso el nicho se convierte en un auténtico hogar de reposo para el fenecido. El toldo es el techo en la entrada de esta casa que alberga en su interior una fotografía, figuritas y flores. Tras dicho toldo, la riqueza funeraria es exhuberante. Un "techo" bellamente adornado a base de lágrimas, deja ver los elementos que hay en el interior. Se aprovecha a su vez del suelo para extender la eterna morada a límites externos, inabarcables para un nicho situado en cualquier otro punto elevado. El toldo rompe el esquema de colores apagados dando vida con sus verde y amarillo frente al clásico mármol oscuro. El conjunto es original, bello y delicado. Un ejemplo de sublime imaginación en lo que se acostumbra a construir en lo referente a nichos.


Ampliar imagen

 


Ampliar imagen






ir al mapa