Manuela Moreno y Abendaña
Primera persona enterrada en el Cementerio

Primera persona enterrada en el cementerio.

Fila 5ª. Manzana 3ª. Nicho 93.

La muerte la honró extendiéndole su mano para cruzar el umbral de la eternidad siendo la primera persona para acomodarse en el Campo Santo de Torrero. Aunque se tardó años, Zaragoza no dudó en darle la dicha de ser reconocida como tal en la propia inscripción de su lápida descansando eternamente y sin más preocupación para sus vivos que la del buen reposo de su alma.

A veces el destino inmortaliza a quien no se lo espera ni siquiera a lo mejor desea. Una vez inaugurado el cementerio de Torrero en 1834, alguien tenía que ser el primero en convertirse habitante de esta Ciudad de los Muertos. El 2 de julio de ese año, tres días antes de la inauguración oficial (aunque días después de la bendición católica del cementerio, que fue el 15 de junio) es enterrada Manuela Moreno Abendaña. Semejante honor causó que el Ayuntamiento le otorgara el nicho a perpetuidad. Eso sí, sesenta y un años después, el 6 de noviembre de 1895.

Las causa de semejante demora se debe a la política del terreno del cementerio. Al principio el territorio se repartió entre las parroquias de la ciudad, dándoles a estas el terreno en absoluta propiedad. Esto causó momentos de tensión entre Ayuntamiento y parroquias por muchos motivos. Uno de los principales precisamente la facilidad con que las parroquias daban nichos a perpetuidad. Durante años el Ayuntamiento de Zaragoza intentó por vías legales ir tomando poder en la administración de los terrenos del Campo Santo. Pero esa posesión gubernamental del cementerio no se hizo total y efectiva hasta el 6 de agosto de 1866 gracias a una Real Orden la cual propugnaba que los Ayuntamientos se hicieran cargo de los cementerios. Dando tiempo al tiempo (para que las parroquias se adaptasen), finalmente el 6 de febrero de 1868 el cementerio de Torrero fue definitivamente del Ayuntamiento. Las parroquias tuvieron que cesar sus concesiones perpetuas, pues ya no eran ellas las que decidían. Más adelante la “perpetuidad” se llegaría a poder comprar como modalidad de sepultura. A ello hay que sumar las personas que se tenía a bien dar esa perpetuidad como homenaje concedido. Por el motivo antes expresado Manuela Moreno Abendaña reside eternamente en el nicho número 93, de la fila 5 en la manzana 3ª.


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