Reino de las Hierbas

Cuadro 21 (esquina enfrente del cuadro 19).

En los cementerios reside vida, aunque sea vegetal. Esta tumba ha sufrido el paso inexorable del tiempo que ha propiciado que las plantas crezcan a sus anchas. La estampa no obstante es tanto bella como anecdótica, pues es ya imposible ver las inscripciones de la lápida. Una tumba por cierto que recoge algún pequeño detalle como la pétrea corona que se ve en la cruz (y quizás lo que ya no se ve). La verja metálica sirve de macetero para el vegetal.
El paso del tiempo además propicia hundimientos del suelo. A la larga muchos enterramientos acaban completamente hundidos y ya se puede apreciar un buen número de tumbas fuertemente ladeadas. Muchas tumbas se quedan desamparadas al fallecer todos sus familiares supervivientes. De un tiempo a esta parte se han perdido muchas sepulturas y las que quedan todavía por desaparecer, dado que nadie les presta atención. Asimismo un día al año (aunque sea por Todos los Santos) no es suficiente para evitar la caída de la pintura, las grietas y los cristales que contienen algunas tumbas. Es una de las carencias prácticas y sociales que padecen los cementerios en España. Quizá la creación de un sector laboral dedicado a la conservación y restauración de enterramientos solucionaría este problema además de proporcionar más puestos de trabajo si cabe. Y no necesariamente debería ser función y gasto gubernamental, ya que se está viendo como muchos apartados del mundo funerario son de manos privadas.


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