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Nicho de Encarnación HERNÁNDEZ |
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Manzana 110, columna 167, 1ª. Estamos
ante otra impresionante muestra de belleza y cuidado funerario en un
nicho común. La ocasión nos ha permitido inmortalizar
esta sepultura precisamente la noche del Día de Todos los Santos.
El engalanamiento es sublime y muy luminoso por cierto. En una costumbre,
la de encender velas y cirios ese día que poco a poco se ve más
escasamente. Dejando a un margen la pompa de ese día nos encontramos
con uno de esos nichos plagado de recuerdos y miniaturas que podrían
hoy asemejarse al ajuar que acompañará al desaparecido
en otra vida, tal como ocurre con otras creencias. Es un buen ejemplo
de recuerdo y cuidado. Recuerdo por el cándido homenaje que se
le rinde y cuidado por la dedicación que requieren estos nichos.
Fotografías, figuritas angelicales, miniaturas de enseres hogareños...
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