Construcción de un Panteón

Sector 105, entre calles F y E

Las construcciones funerarias aúnan variados materiales en función de los gustos del propietario, las modas y los fabricantes. Los panteones son construcciones que albergan los restos inhumados de más de una persona. Pueden ser panteones subterráneos o edificios de suelo. En su interior se puede incluso llegar a colocar un pequeño altar si se contempla en el diseño. El espacio interior está previsto que sea ocupado por un número limitado de ataúdes, por lo que se reserva el hueco para cada uno.

Sin embargo cuando nos paramos a pensar nos damos cuenta de que no solemos ver la construcción de dichos panteones. Para deleitar esa sana curiosidad hemos seleccionado un panteón en sus dos fases: construcción y obra acabada.

La modernidad del estilo de esta construcción habla por sí sola. El uso de cristales es algo muy frecuente en nuestra época. Sin embargo no posee excesivos secretos arquitectónicos. El material usado en este caso es el clásico de construcción. Cemento y ladrillo son la sangre de esta última morada. La cubierta se ha diseñado a modo de techo en “V” invertida que además de estético proporciona un desagüe rápido del agua de lluvia. La puerta y los marcos son de obligado metal. Otro elemento no soportaría el paso del tiempo. En su interior los espacios para los ataúdes se tapan con una lápida de mármol colocada a lo horizontal del féretro. A veces los ataúdes quedan introducidos a lo ancho en lugar de a lo largo. Entonces se ve la clásica lápida a la que estamos acostumbrados, es la posición habitual de los nichos actuales.

Existen también capillas por todo el cementerio realizadas y diseñadas en cada época por el arquitecto correspondiente del Ayuntamiento. Estas capillas hacen también de panteones albergando en su interior hasta seis ataúdes. Vemos que a lo largo de los tiempos no ha cambiado mucho el material usado en estas construcciones. Cada siglo tiene su característica y si bien el XIX fue propio de las construcciones y esculturas pétreas, el XX introdujo los nuevos elementos como bronces, cristales y conglomerados habituales de la construcción que tan bien se aprecian en este panteón que hemos seleccionado. No obstante aunque parezca reiterativo, hay que decir que el arte de un cementerio responde a dos parámetros. Uno es la capacidad económica del dueño de la construcción funeraria y luego hay que ver las tendencias artísticas del momento. Bien a través de los escultores de la época y a través de la industrialización que fabrica esculturas en serie y estandariza los estilos. Los panteones modernos del cementerio de Torrero son elegantes en su línea sin salirse a otros derroteros artísticos. El uso de grandes cristaleras es muy común. Se encuentra también algún panteón que imita los templos grecorromanos y por supuesto grandes lapidarios marmóreos de gran superficie. Todos estos ejemplos se encuentran en la zona que está junto al Complejo Funerario. En ella también se encuentra el panteón que nos lleva en este caso (Sector 105, entre calles F y E).

No obstante el futuro de las zonas modernas del cementerio de Torrero darán cabida a nuevos proyectos, como en su día hicieron arquitectos como Magdalena y construcciones para familias. Huelga decir que el coste millonario de cualquier clase de panteón hace que se construyan poco a poco. No en vano, la zona antigua del cementerio que es la que más y mejores panteones guarda, recoge un siglo de historia. Es lo bueno también de este camposanto, ampliaciones definidas con vida propia.



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